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LA CRISIS
INTRODUCCION
Ninguna crisis es agradable, pero esto no quiere decir que todas sean negativas. Según como nos recuperemos de ellas, y sepamos aprovecharlas, nos pueden ayudar a conocer mejor dónde estamos, y a dónde queremos llegar.
Toda crisis nos plantea un claro desafío: Conocer la dinámica de los problemas que enfrentamos, comprendernos mejor a nosotros mismos, y perfeccionarnos en nuestra vocación como hijos de Dios.
Este folleto quiere darle una mano para los momentos de crisis que deba enfrentar, y ayudarle a aliviar el dolor de los demás. Todo depende de una cosa: reconocer y desarrollar las facultades que posee, para saber cómo convertir las crisis en ocasiones de crecimiento y en oportunidades para ayudar en forma responsable a su prójimo. Y recuerde: no hay crecimiento sin dolor.
¿QUE ES UNA CRISIS?
Sufrir una crisis es experimentar un estado temporario de desorientación debido a algún evento o situación que causa un trastorno emocional y espiritual de efectos profundos. Una crisis se caracteriza principalmente por la incapacidad del individuo para hacer frente a situaciones particulares mediante el empleo de los métodos habituales para la solución de problemas. Las crisis crean un desequilibrio en el que la persona no acierta a dar los pasos que podrían hacerla salir del atolladero en que se encuentra.
| Una crisis se caracteriza por la incapacidad del individuo para hacer frente a situaciones particulares mediante el empleo de los métodos habituales para la solución de problemas. |
Los síntomas de una crisis son similares a los de una depresión. Existe apatía, desgano, dificultades para dormir, para concentrarse, para reflexionar serenamente. La persona experimenta una sensación de fracaso personal muy grande.
Lamentablemente hay muchas personas que van de una crisis a otra sin poder resolverlas en forma satisfactoria, quizás por no saber cómo hacerlo o por no haber desarrollado las habilidades que todos necesitamos para estos momentos de dificultades, cambios y ajustes.
En la medida en que nos recuperemos después de cada crisis, mantendremos un equilibrio, un estado emocional capaz de resolver crisis futuras y de seguir adelante en la vida. Es a través de estas experiencias como aprendemos a hacer frente a nuestros futuros problemas.
DINAMICA DE UNA CRISIS
| Una crisis comienza con una situación que se plantea generalmente en forma imprevista. Un minuto o unas horas, son suficientes para que se desequilibre toda nuestra vida. |
Veamos lo que mayormente sucede en la vida de una persona que atraviesa la secuencia de crisis y cambio.
Una crisis comienza con una situación que se plantea generalmente en forma imprevista. Un minuto o unas horas, son suficientes para que se desorganice y desequilibre toda nuestra vida. Esta es la primera fase de una crisis.
Esta circunstancia hace que nos sintamos deprimidos y cuestionemos lo sucedido. Aquí es donde se comienza a buscar culpables y todo resulta oscuro a nuestro alrededor. Es como si el mundo se hubiese venido abajo. Surgen exclamaciones cómo: ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que sucederme esto a mí? Esta es la segunda fase.
Luego de esto, y con un poco más de tranquilidad, surge la reflexión. Esto permitirá que surjan ideas positivas y ganas de solucionar el inconveniente; deseos de seguir adelante. Esta es la tercera fase.
Ya en el período de recuperación, se comienza a superar el problema por medio de la decisión y la acción. Esta es la cuarta y última fase.
TIPOS DE CRISIS
De acuerdo al hecho que provoca la crisis, podemos referirnos a dos grandes grupos: Las crisis provocadas por alguna situación externa, fuera de nuestro alcance; y las crisis internas que provocamos nosotros mismos.
Las crisis externas comprenden: Las crisis que resultan del proceso natural de vida, inundaciones, sequías, enfermedades, muertes, etc. Las crisis que surgen por problemas políticos y gubernamentales. Las crisis económicas. Las crisis que surgen a causa de los problemas sociales. Las crisis provocadas por problemas vocacionales. Las crisis que surgen por la pérdida de seres queridos.
Las crisis internas surgen de un planteo personal, aunque algunas veces se producen con la evolución misma de la vida y los cambios de edad. La adolescencia, los cuarenta, la menopausia, la jubilación, son algunas de las etapas de la vida en las que nos cuestionamos nuestra existencia. Pero la mayoría de las veces, estas crisis se producen en el momento que menos las esperamos, tal vez simplemente por la acumulación de problemas, de pensamientos o sentimientos.
En el fondo estamos insatisfechos con el estilo de vida que llevamos, con las contradicciones que observamos en la sociedad y con nosotros mismos. Nos cuestionamos nuestros ideales y metas. Se nos quiebra la silla donde nos sentábamos tranquilamente, y todo nuestro ser se rompe ante la pregunta: ¿Para qué vivo?
A veces es fácil detectar la causa de nuestro sufrimiento y en otras ocasiones es muy difícil. Por eso en vez de preguntarnos: "¿Por qué me sucede esto?" mejor es que nos preguntemos: "Ahora que me ha sucedido esto, ¿qué necesito hacer para salir adelante?". Si adoptamos esta actitud podremos enfrentar con más serenidad los problemas que tenemos en la vida.
COMO SUPERAR LAS CRISIS
No todos reaccionamos de la misma manera ante una crisis. Además, la manera como reaccionamos cambia conforme pasa el tiempo. Algunas personas se desahogan fácilmente, reflexionan, piensan, recurren al consejo de otros, se organizan y crecen como personas. Otros, en cambio, se vuelven indiferentes, se echan al abandono, viven tristes y amargados, se tornan agresivos y violentos, se enferman, y esperan que las soluciones les caigan del cielo.
Las crisis representa tanto una oportunidad, como un peligro. Como oportunidad, deberá llevar a las personas, familias o comunidades a la reflexión aun en medio del dolor, la confusión y el miedo. Será una oportunidad si las personas se unen, se organizan, buscan soluciones, salen adelante y crecen. Y a la vez, la crisis será un peligro cuando las personas se paralizan, se enfrentan, pierden la confianza en sí mismas y esperan que los demás les resuelvan todos sus problemas.
| ... la crisis será un peligro cuando las personas se paralizan, se enfrentan, pierden la confianza en sí mismas... |
¿Qué puede hacer una persona para crecer en medio de una crisis?
1. Reflexionar: En primer lugar hay que reconstruir mentalmente lo sucedido haciéndonos las siguientes preguntas: ¿Qué sucedió? ¿Cuál fue mi reacción? ¿Cómo me ha afectado todo esto? ¿Cómo me estoy sintiendo? ¿Hay algún detalle que me preocupa en particular?
Luego es necesario aceptar lo sucedido. Nada se puede hacer para cambiar las cosas que ya han quedado atrás. Otro aspecto que ayuda a la reflexión es expresar el dolor. Es importante encontrar alguien a quien poder contarle nuestras penas, alguien que nos escuche y nos permita desahogarnos de los sentimientos generados por el trauma.
2. Ser sinceros: La franqueza es uno de los ingredientes más saludables cuando estamos ante una crisis. Digamos directa y claramente lo que queremos y también lo que no queremos. Defendamos nuestros derechos sin violar los de los demás.
3. Aprender a cooperar: Para crecer es indispensable relacionarnos con los demás para que juntos encontremos las mejores soluciones para la comunidad en general y para cada uno en particular.
4. Actuar: Toda reflexión necesita pasar de una decisión a la acción. Si solo permanecemos con la idea en la mente, de poco puede servir lo reflexionado. Es momento de actuar para recuperarse de la crisis, y para hacer de esta una oportunidad de crecimiento.
SI NO HAY RECUPERACION...
| Cuando la persona se niega a reconocer la realidad que enfrenta, corre serio peligro de estancarse, hundirse y sufrir otras reacciones secundarias. |
Cuando la persona se niega a reconocer la realidad que enfrenta, corre serio peligro de estancarse, hundirse y sufrir reacciones secundarias. Estas pueden ser:
- Negarse a expresar sus sentimientos, o exagerar alguno de ellos para compensar otra emoción reprimida. Este es el caso del llanto constante, incluso mucho después del trauma, lo cual sirve para que la persona evite sentir su ira o sus sentimientos de culpabilidad.
- Permanecer deprimida profundamente y durante largo tiempo. Por lo general ella no se da cuenta de este problema. Por lo tanto es necesario que otros lo identifiquen para poder ayudarle. La persona que padece de una depresión crónica necesita la ayuda de un profesional especializado.
- Exceso de actividad. Esto es una forma de huir de los problemas.
- Una actitud de evitar la confrontación con la realidad. Creerse incapaz de hacer frente aun a las responsabilidades mínimas; manifestar apatía, y aparente "flojera".
- Una actitud de autocrítica excesiva y constante. La persona en crisis habla incesantemente de su problema y no da señal alguna de tener esperanza.
- Vivir continuamente enferma. Si se prolongan las reacciones físicas del impacto emocional, la persona necesitará ayuda médica y psicológica.
- Un comportamiento muy distinto de lo acostumbrado. Es común que las personas comiencen a llevarse mal con hijos, familiares, amigos, etc. También suele ocurrir que se vuelvan agresivas, llegando incluso a la criminalidad o a intentos de suicidio.
- Abusos. Es común caer en el abuso de alcohol, tabaco, ciertas medicinas, o el consumo de drogas ilegales. En estos casos es necesario buscar la ayuda y orientación de personas o grupos especializados en el tema.
Es importante identificar estos síntomas para poder ayudar a la persona a retomar el camino de la vida. Si está sufriendo algunos de estos síntomas, o nota que alguien los está sufriendo, ¡haga algo! ¡Busque ayuda! No tenga miedo de actuar.
COMO AYUDAR A OTROS A SUPERAR UNA CRISIS
Cuando alguien está en crisis, se halla en una encrucijada. Pero con amor, paciencia y comprensión podemos darle nuestro apoyo para que supere la misma.
Para ayudar a una persona a iniciar el proceso de recuperación, conviene tomar en cuenta los siguientes detalles:
- Es importante "ponerse en el pellejo del otro". Esto permite percibir el mundo como la persona en crisis lo percibe. Para lograr esto, es necesario escuchar pacientemente.
- La persona se beneficiará mucho al sentir nuestra solidaridad. Recuerde que esta solidaridad se puede transmitir en forma efectiva sin necesidad de discursos, explicaciones, o consejos. Da mejor resultado mostrarla a través de nuestra presencia, un abrazo, un vaso de agua etc.
- Anime a la persona afectada a mirar hacia el futuro.
- Ayúdele a ordenar sus sentimientos. Reflexionen juntos sobre la manera de llegar a una solución, ya que en la situación en que se halla, es fácil que se instalen en su mente pensamientos sobre la muerte y el suicidio.
- La persona necesita reconstruir sus relaciones interpersonales. Es bueno plantearle esta necesidad, y animarla a hacerse de un nuevo grupo de amigos donde uno pueda ayudarle al otro.
- Reconozca sus límites al ayudar. Esto implica remitir oportunamente al afectado por una crisis a un especialista en la materia.
LA CRISIS UNA OPORTUNIDAD PARA CRECER
Toda crisis trae consigo un planteo profundo de vida. Es como un hombre que edifica su casa y un viento fuerte la destruye. Debe comenzar a construirla otra vez. Entonces pone en duda su construcción anterior, busca los errores que cometió, revisa el material que empleó..
Cuenta la Biblia de dos hombres que construían su casa: uno prudente y otro insensato. El hombre prudente edificó su casa sobre la roca, en tanto que el insensato lo hizo sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos. La casa del hombre prudente permaneció en pie porque tenía una base firme y permanente, en cambio la casa del hombre insensato se vino abajo porque su base era inestable.
Ante una crisis, todos los seres humanos estamos en la misma situación. Si tenemos nuestra vida construida sobre una base débil, la crisis nos podrá vencer y desarmar; pero si nuestra base está en Dios, será más fácil superarla.
| Si tenemos nuestra vida construida sobre una base débil, la crisis nos podrá vencer y desarmar; pero si nuestra base está en Dios, será más fácil superarla. |
Pero... ¿Qué es una base débil? Muchos ponen su confianza en cosas materiales. Construyen su presente y futuro sobre cosas que pierden su valor, se desgastan y desaparecen, como el dinero, el trabajo o la casa. Otros construyen su vida sobre personas que quieren mucho, como la esposa, los padres, los hijos o amigos. Pero ellos también tienen su tiempo sobre esta tierra. Otros depositan su fe en ellos mismos, como si toda su vida dependiese exclusivamente de ellos, incluso su muerte. Pero todo lo que construyamos sobre alguna base aquí en la tierra, se deshará, se derrumbará y desaparecerá.
Nadie puede negar que muchos de los traumas, y la angustia que experimentamos en la vida, son manifestación de un desajuste humano más profundo: no conocernos a nosotros mismos, un mal que se ve agravado por una relación deteriorada con nuestro Creador.
Es fácil tratar de ignorar que tenemos problemas en nuestra relación con Dios, pero siempre quedan "cicatrices": sentimientos de soledad, incertidumbre y dudas en cuanto a la razón de nuestra vida. Tal vez sea el momento de desorganizar nuestra construcción, la vida que hicimos, y analizar sobre que la hemos edificado.
¿COMO PODEMOS PREPARARNOS PARA FUTURAS CRISIS?
A continuación presentaremos una serie de factores que, si se los toma en cuenta, sirven para estar mejor capacitados, y poder así convertir las crisis en oportunidades de crecimiento.
Confianza en Dios: Es de enorme valor reconocer nuestras debilidades y confiar nuestra vida al cuidado de Dios. Necesitamos adquirir el hábito de presentarnos ante Dios y admitir que sin su amor y orientación, no podemos desarrollar nuestro potencial humano.
Visión realista de lo sucedido: Hay que determinar con claridad en qué medida somos responsables de nuestras acciones. Una apropiada dosis de culpa motiva a pedir perdón y tratar de mejorar. Pero un excesivo sentimiento de culpa nos lleva a pensar que nunca tendremos perdón.
Apoyo de otras personas: Teniendo con quien hablar y desahogarse permite compartir la sensación de vacío, el dolor y la confusión.
Buena Autoestima: Sentirnos bien con nosotros mismos es fundamental en toda relación humana.
Tener metas personales claras: Planificar metas es prevenir. A diferencia de resolver problemas, que es un esfuerzo para reconstruir, el planificar es construir, construir un camino a seguir.
Por último, la experiencia recogida en momentos de sufrimiento nos provee de un potencial de recursos que nos permitirán enfrentar de un modo muy positivo los diversos desafíos futuros. A raíz del sufrimiento, estaremos mejor preparados para ayudar a otros que están pasando por momentos difíciles. Las Sagradas Escrituras afirman: "Dios nos consuela en todos nuestros sufrimientos, para que nosotros podamos consolar también a los que sufren."
CONCLUSION
La palmera es ejemplo de crecimiento a pesar de las dificultades y los cambios. Tiene una corteza áspera y llena de cicatrices causadas por el crecimiento y muerte de cada nueva rama. La intemperie la ha doblado y azotado, pero sigue firme. Se arraiga en suelos tan diversos como la arena y la roca porque tiene un conjunto masivo de raíces, cada una haciendo su parte para mantener la palmera de pie y con vida.
¿No existe una similitud entre la palmera y la persona que crece a pesar de las crisis y el sufrimiento? Desde luego. Dios es quien nos sostiene. Nuestro Creador siempre nos ha prometido una renovación íntegra como parte de nuestra necesidad de aprender, por medio de las oportunidades de crecimiento en nuestras crisis. "A todo puedo hacerle frente, pues Cristo es quien me sostiene... Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman." (9)
| La crisis es una oportunidad para crecer; y caminar de la mano de Jesús es la mejor manera de superarla. |
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