Parece que Dios decidió poner
El mar, sus secretos, tesoros
Y misterios, en tus ojos.
Verlos es como internarse
en las aguas del golfo
Es como tratar de huir de lo real
para cubrirse en el azul profundo
de tus ojos, radiantes y trasparentes
que reflejan la complejidad del alma
Conocida misnistrada por el que todo lo sabe.
Tus ojos, tus azules e inquietantes ojos
Tan humildes como altivos e indomables
En ellos se encuentran tantas preguntas
Con respuestas entrecortadas.
En ellos se ve nadar la inocencia y la malicia
La fuerza del viento de una tempestad
Y la aparente debilidad de la brisa diurna
Resumiendose en pequeñas gotas, incrustadas en tus ojos.
Ojos que hablan sin decir palabras
Que refrescan mi mirada
con su sonrisa escondida en el centro
del obscuro abismo donde esta tu esencia.
Ojos que no me es licito mirar,
Mas que de lejos pero son mios
Tu los grabaste en mi memoria
Cuando los dirijiste de fijo y sin parpadear.
Ahora no voy a olvidar tus ojos
Ni la luz que producen cundo son tocados
Por el rayo de luz de los ojos
Del sol